Ruta 3. Málaga Artesana y Comercial. Centro histórico de la ciudad.

A lo largo de los años, el Centro Histórico de la ciudad, fue consolidándose como un área de gran especialización artesana, de pequeños talleres de manufacturas y de comercio al por menor.   Sin embargo, el papel decisivo que jugó el Centro Histórico a lo largo de esta centuria fue el convertirse en la “gran oficina de la ciudad”: escritorios, delegaciones de seguros y agencias de viaje, bancos, representaciones y compañías consignatarias de buques, además de consolidarse como centro político y administrativo de la ciudad, le dieron el carácter de un área muy dinámica, acorde con la actividad fabril de la ciudad.

A lo largo de todo el siglo XIX y, en menor medida, durante el primer tercio del siglo XX, podemos identificar numerosos establecimientos fabriles que conformaban, en pleno centro histórico, un núcleo productivo de interés. En general eran pequeños establecimientos que no necesitaban grandes espacios y, tanto por sus características tecnológicas como por sus actividades desarrolladas, no resultaban molestas ni nocivas si bien, venían a complementar la oferta de servicios  necesaria en la ciudad de la época: litografías, imprentas, fábricas de abanicos, de sombreros, de guantes y medias, de marcos y molduras, talabarterías, talleres de ebanistería, pequeños establecimientos de destilados…

Antes de empezar nuestra Ruta, invitamos al paseante a que realice un “Paseo por la calle Larios”, centro neurálgico del comercio de la ciudad.

Realizada entre los años 1887 y 1891, esta actuación significó la iniciativa malagueña de carácter urbano y arquitectónico más importante del siglo XIX. En ella por tanto, participaron como accionistas un importante grupo de inversores de la burguesía malagueña: La familia Larios, que llegó a poseer el 70 por cientos de los inmuebles de la calle; la Sociedad Hijos de Manuel Heredia; Antonio Campos Garín, marqués de Iznate; Jorge Loring; Simón Castel…

El proyecto fue elaborado por el arquitecto José María Sancha y contemplaba, tal como ocurrió, la construcción de bloques de viviendas y locales comerciales para alquiler por lo que resultaba muy apetitoso desde una perspectiva comercial.

La calle Larios fue durante el siglo XX el símbolo de la orgullosa burguesía malagueña, que había sido la responsable de la modernización y el desarrollo económico y tecnológico de la ciudad.

Nuestro recorrido por la Ruta lo iniciamos en la puerta central del Mercado de Atarazanas, también llamado Mercado de Alfonso XII. Situado en la plaza de Arriola, ocupa el solar de las antiguas Atarazanas árabes. De ellas conserva la portada nazarí de piedra. El resto del edificio fue diseñado en 1876 por Joaquín Rucoba y su estructura férrea recurre a motivos decorativos califales y nazaríes.

La vidriera de la parte posterior representa varios monumentos de la ciudad, dándole un gran colorido y luminosidad al recinto. Destaca del conjunto el carácter  marinero de nuestra ciudad.

Cercano al mercado, en la plaza de Féliz Sáenz nos encontramos el edifico de los almacenes del mimo nombre que fueron construidos entre 1912-1914 por el arquitecto M. Rivera Vera. Se trata de un edificio modernista que recuerda la arquitectura burguesa realizada por estas fechas en Barcelona, representando el optimismo y la alegría del sistema capitalista.

Continuando nuestro recorrido por calle Nueva nos encontramos Casa  ira, helados y turrones, la heladería más antigua de la ciudad. Se instaló en este mismo local, a finales de silo XIX. Como anécdota indicar que la nieve que se utilizaba en sus fresqueras procedía de la Serranía de Ronda, hasta que llegó la electricidad.

A la entrada de calle Compañía, desde la plaza de la Constitución, nos encontramos con la Sociedad Económica de Amigos del País. Se trata de un edificio que tras la expulsión de los jesuitas en 1767, albergó el Montepío de Cosecheros del Obispado de Málaga (1782) , el Consulado del Mar fundó aquí su Colegio de Náutica San Telmo en 1786 y en 1790 se instaló la Sociedad Económica donde permanece actualmente y que tiene por objeto promover la agricultura, la industria, el comercio y la educación.

En la entrada a calle Santa María número 10 está la Cerería Zalo que inició su actividad en 1724 elaborando sus productos a base de ceras naturales. Actualmente es el único establecimiento del ramo. En él podemos encontrar un gran surtido de velas, inciensos, imágenes, guantes, rosarios… y todo lo relacionado con el hacer cofrade malagueño.

Volviendo nuestro camino hacia la rivera del río nos encontramos en calle Especería 18 la casa de “Sombreros y Abanicos de Pedro Mira” que comenzó a funcionar en nuestra ciudad en 1880. Pronto se convirtió en el mejor establecimiento del ramo y, por esas fechas, abastecía no sólo al mercado local sino a distintos puntos del mercado nacional.

En la actualidad, tras una profunda crisis de los años cincuenta, mantiene en el punto de venta un taller donde atiende la demanda de su clientela.

A escasos metros, en la calle Hornos se construyó en el siglo XVIII una “Antigua panadería y fábrica de fideos”, también se usó como molino y mantuvo activas varias norias para moler harina. A finales del  XIX se especializó en la elaboración de pastas, macarrones y fideos, muy demandados por el mercado local.

So continuamos hacia el Guadalmedina y nos internamos hacia la derecha, en seguida estamos en Puerta Nueva. Es a la entrada de calle Compañía donde tenemos el edifico del “Parador de San Rafael”, fechado en 1837. Es uno de los 12 paradores que había en los alrededores de la ciudad en 1861. En su ático aparece en una hornacina un león de madera chapado en plomo como emblema de su propietario Francisco Javier de León Bendicho y Quilty, empresario dedicado al negocio azucarero en Torrox.

Siguiendo hacia en norte de la ciudad nos encontramos a la altura de calle Purificación con la “Central térmica La Purificación” que en 1890 construyera la sociedad “Fiat Lux”. Se trata de una central térmica de carbón de 1200 cv. y cuyo fin era abastecer de energía a numerosas empresas de la zona. En la actualidad es un edificio sin uso, aunque mantiene tanto sus naves como su chimenea.

Frente por frente nos encontramos con las “Bodegas Compañía Mata – Unión de Bodegas Andaluzas” , un grupo bodeguera que surge en 1917 tras la adquisición de las Bodegas por el empresario José Mata Marrodán, que adquiere el entramado industrial del empresario Adolfo Pries en 1916.

En el rehabilitado palacio de los Biedmas del siglo XVIII nos encontramos la actual sede del “Museo del Vino”, en la plaza de los Viñeros número 1. El Museo se dedica a difundir los valores de calidad y prestigio del vino de Málaga y su cultura. Muestra más de 400 piezas relacionadas con el mundo de la bodega. En su interior además de punto de venta de vino Málaga, hay una sala dedicada a presentación y “catas” de caldos.

Los “Baños de las Delicias o de Álvarez” fueron abiertos al público en 1844. Los terrenos, procedentes de una desamortización del convento de franciscanos de Sal Luis el Real fueron adjudicados a Antonio María Álvarez y Gutiérrez de Aragón quien los edificó bajo las órdenes del arquitecto José Trigueros. Fueron visitados por Isabel II en su famosa visita a la ciudad de Málaga en 1862. Actualmente mantienen un templete circular de mármol con fuente interior procedente del púlpito del convento y unas naves a ambos lados de estructura de hierro, de su primera época.

Para terminar nuestro recorrido se hace obligado detenerse a contemplar la exquisita colección del “Museo del Vidrio y Cristal de Málaga” domiciliado en la plazuela del Santísimo Cristo de la Sangre. En la antigua posada del siglo XVIII se expone una colección de más de 3.000 piezas de cristal de diversas épocas. Destacar que ofrece talleres para poder descubrir las distintas técnicas de trabajo con el cristal y la decoración.

En el apartado de Fuera de Ruta incluimos en primer lugar el “Puente de la Aurora o de Alfonso XIII” que nos comunica el barrio de la Trinidad con Puerta Nueva. Construido en 1930 fue adjudicado a la empresa malagueña “La Metalúrgica, S.A.”  que lo llevó a efecto.

En el barrio del Molinillo se hace obligado visitar el “Mercado de Salamanca”. Para esta ocasión el arquitecto Daniel Rubio eligió dentro de la corriente del historicismo andaluz, soluciones de tipo islámico. Las puertas son de arco de herradura apuntado con dovelas artísticas bicroma. Las rejas que cierran el conjunto se fabricaron en los talleres de La Metalúrgica de Málaga. En su fachada hay detalles que recuerdan al modernismo como ladrillos incrustados, haciendo referencia a los típicos productos del mercado.

En último lugar es necesario visitar el “Cementerio de San Miguel”. En su interior se puede ver en conjunto el enorme peso económico, social y político que desempeñó la burguesía malagueña del siglo XIX y XX. Los panteones y mausoleos del recinto dan una muestra de las distintas familias de empresarios, comerciantes, banqueros y empresarios que descansan en ellos.  En febrero de 2015 ha sido incluido en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Para terminar invitamos a realizar un recorrido por los distintos bares, tiendas de moda, comercios, mercados, cafeterías… de las calles y plazas del centro de la ciudad: Puerta del Mar, Félix Sáenz, Sebastián Souvirón, Nueva, Constitución, Larios, plaza del Siglo, Granada…

En todos los establecimientos de estas vías podemos ir contemplando columnas de hierro que las empresas metalúrgicas malagueñas de los siglos XIX y XX fabricaron para los edificios de la época. Proponemos que sea el propio paseante el que haga su particular censo. La arquitectura del hierro tiene sus dos máximos representantes en los mercados de Salamanca y Atarazanas así como en la plaza de Toros.

Aunque alguna tiene placa identificativa, una parte importante de estas columnas carecen de ella. También indicamos que podemos encontrar tanto talleres malagueños como sevillanos. Sólo nos queda aceptar la invitación y realizar nuestro particular recorrido.

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