Ruta 1. La Zona Obrera, oeste de la ciudad.

El proceso de industrialización malagueño se enmarca en un contexto caracterizado por el desarrollo del comercio de exportación, estrechamente ligado a una agricultura especulativa, que originó la disponibilidad de capitales y la existencia de una burguesía dinámica muy receptiva a las innovaciones tecnológicas que llegaban del exterior.

Los procesos de modernización afectaron a prácticamente todos los sectores de la industria aunque no se transformaron tecnológicamente al mismo ritmo ni tuvieron las mismas pautas de organización empresarial. Sin embargo, resulta interesante el que fueran precisamente los sectores clásicos: siderurgia e industria textil algodonera, los que hicieron de locomotora de desarrollo en nuestra ciudad y a la vez, arrastraron del resto de las actividades industriales hasta consolidar un denso tejido industrial. Fue precisamente en esta zona, al oeste de la ciudad, donde se produjeron estos asentamientos.

Proponemos en primer lugar “Un paseo por el Puerto de Málaga”, puerta de entrada y salida de mercancías. Convertido desde  finales de siglo XVIII en el verdadero motor de exportación de mercancías agroalimentarias y producción industrial, fue configurándose a la vez, en un centro de llegada de multitud de materias primas pendientes de su transformación en bienes de consumo.

Vista de la entrada al puerto desde la Plaza de la Marina

Antigua estación de los ferrocarriles suburbanos.

Depósito de agua.

Puente del ferrocarril.

Un paseo por el recinto portuario, nos retrae a esa época pasada de esplendor y actividad industrial.

Iniciando nuestro recorrido hacia el oeste de la ciudad vamos identificamos una serie de elementos que dan entidad obrero-industrial, a esta zona de la ciudad.

Una vez que salimos del puerto de Málaga, nos dirigimos hacia la Estación del Ferrocarril, centro neurálgico de las comunicaciones terrestres de la ciudad. En nuestro camino podemos contemplar la chimenea de la Aceitera Larios de calle Constancia, así como la chimenea de una antigua fundición del antiguo convento de San Andrés domiciliada en calle La Serna-Malpica. Desde aquí nos dirigimos a la Estación de los ferrocarriles de Málaga, donde se conservan los torreones originales de la estación de 1862, protegidos como edificios históricos. Detrás de la moderna estación actual, se encuentra la nave central de los talleres de los Ferrocarriles Andaluces, un edificio de 1917 construido en piedra, hierro y cristal. Actualmente se encuentra en un estado de abandono.

Chimenea de calle Constancia.

Chimenea del antiguo convento de San Andrés.

Estación de ferrocarril.

Nave central de los talleres de los Ferrocarriles Andaluces.

Nos dirigimos hacia la playa de San Andrés y en nuestro camino nos encontramos con el Asilo de las Hermanitas de los pobres. Mandado construir por Martín Larios y Herreros en 1868, y cedido a las religiosas de la caridad, que vivían de la limosna, fue concebido para dar cobijo y asistencia sanitaria a los ancianos de la ciudad. Podemos destacar que en la capilla del recinto se encuentra el panteón de la familia Larios y en su cripta yace el fundador y algunos de los miembros de su familia.

Asilo de las Hermanitas de los pobres.

Justo detrás, caminando por la calle de Héroe de Sostoa, tenemos el edificio industrial de Metalgráfica de A. Lapeira.  Situado en calle Ayala, fue construido en 1918 por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan. Dedicada al a fabricación de envases de lata para la exportación de aceites, fue la empresa más importante del sector a nivel nacional.

Edificio industrial de Metalgráfica de A. Lapeira.

A escasa distancia de éste, a mano derecha, nos encontramos la chimenea de la fundición “Cayetano Ramírez y Pedrosa” en calle Ferrocarril. Construida en 1916 se especializó desde sus inicios, en el ramo de la calderería y en la fabricación de equipos completos de fábricas aceiteras y en lagares.

Chimenea de la fundición “Cayetano Ramírez y Pedrosa”

Atravesando el Barrio obrero de Huelin y el grupo de viviendas Torres de la Serna de la Barriada de la Sauceda, nos encontramos con el edificio de Tabacalera. Una obra magnífica de arquitectura industrial que hoy alberga en su recinto,  dependencias municipales y varias sedes de Museos Internacionales.

Edificio de Tabacalera

Ya en la primera línea de playa nos encontramos con las chimeneas industriales de la zona. La más espectacular de ellas es la de Los Guindos, de 96 metros de altura. Perfectamente integrada en el Paseo marítimo de la ciudad, recibió el Premio Europa Nostra por su excelente restauración en 2010.

Chimenea de la fundición “Los Guindos”

Tenemos que hacer mención a las chimeneas que quedan Fuera de la Ruta. La Chimenea de la Central Térmica San Patricio situada en el Camino de la Térmica que entró en funcionamiento en 1958  para dar energía eléctrica a esta zona de la ciudad y a los Polígonos Industriales cercanos. La Chimenea de COLEMA (Central Lechera Malagueña), era una cooperativa especializada en la producción de leche fresca para el mercado local. Se levantó en la década de los cincuenta y en sus últimos años pasó a manos del grupo Puleva que acabó cerrando el establecimiento, para evitar competencia en el mercado.

Chimenea de la Central Térmica San Patricio

La Chimenea de COLEMA

De vuelta hacia el Puerto de la ciudad no podemos dejar de tener “Un recuerdo en el Parque de Huelin” a los dos establecimientos pioneros de la industrialización malagueña: Los Altos Hornos “La Constancia”, levantados en esta zona en 1833 por Manuel Agustín Heredia y contigua a éstos, la textil “Industria Malagueña, S.A.” construida en 1845 por la familia Larios. En la calle Ayala se conservan algunas de las viviendas de los operarios y técnicos de la citada industria.

Parque de Huelin

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