Las rutas

El perfil de la ciudad de Málaga en tres momentos distintos.

Las transformaciones industriales que a lo largo del siglo XIX se produjeron en la ciudad de Málaga, fueron acompañadas de profundos cambios urbanísticos en la misma. Las necesidades de la “nuevas actividades económicas”, incluidos medios de transporte como el ferrocarril, el aumento de la población y los propios intereses económicos, urbanos y políticos, de la alta burguesía, modificaron de manera planificada o anárquica, según los casos, el tejido urbano malacitano.  Málaga se articuló en torno a la actividad fabril y portuaria y se plegó según los casos, a los intereses económicos y sociales de la “nueva burguesía comercial y exportadora”.

Lentamente la ciudad conventual fue dando paso a una nueva ciudad burguesa-industrial. El crecimiento de la ciudad en el siglo XIX se debe, en gran medida, a la creación de suelo industrial.  La localización de los establecimientos fabriles de aquella centuria viene determinada por las características tecnológicas de las “fábricas de la primera revolución industrial”

  • Disponibilidad de gran cantidad de suelo.
  • Cercanía a la playa: posibilidad de construir embarcadero, evacuación de residuos, etc.
  • Proximidad al puerto y estación del ferrocarril.
  • Relativo alejamiento del núcleo urbano, a tenor de las actividades desarrolladas, más o menos peligrosas y, al mismo tiempo, proximidad a la ciudad para favorecer el acceso de los obreros a sus “centros de trabajo”…

Las primeras instalaciones fabriles configuraron el sector occidental de la ciudad, generando varias bandas paralelas a la línea de playa en donde se instalaron los grandes establecimientos de la industria pesada. Desde que se levanta en 1833 en las playas de San Andrés el complejo siderúrgico de Manuel Agustín Heredia, el núcleo inicial no deja de crecer hasta los años sesenta del siglo XX, llegando a ocupar una superficie de más de 300 Has. sin solución de continuidad. (1)

El paisaje de la ciudad de Málaga de mediados de siglo XIX daba un perfil característico de ciudad industrial, que poco tenía que ver las de su entorno. Esta es la imagen que Thomas Debary relata en su visita a nuestra ciudad:

“… un extranjero que quiera familiarizarse con estas tierras, notará seguramente, cuando llegue a Málaga, que ha dejado atrás la nación española. En Málaga encontrará comparativamente, poco de las costumbres de Andalucía; verá más de una alta chimenea de rojos ladrillos, importación no muy poética de la laboriosa Inglaterra; si es inglés, oirá con frecuencia hablar su propia lengua, u no sólo en labios de ingleses, sino también de españoles; percibirá en suma, que el progreso ha puesto realmente pie en las orillas de España”. (2)

A mediados de siglo veinte, el paisaje industrial malagueño mantenía en gran medida un perfil de chimeneas industriales en la zona occidental, tal como se ve en las fotografías de la época, de grandes centros fabriles aún en funcionamiento pero sobre todo, cerrados y abandonados. Quedaban pocas de las históricas empresas malagueñas. Subsistían, a duras penas,  establecimientos de mediano y, sobre todo, de pequeño tamaño.

A finales de siglo XX el paisaje industrial ha sido desplazado del tejido urbano local y la ciudad ha desarrollado nuevos espacios urbanos de uso residencial y turístico. De aquel pasado industrial, Málaga ha mantenido en pie escasos testigos: algunas chimeneas industriales, escasos edificios industriales, elementos de transporte y viviendas obreras, villas burguesas y edificios administrativos, así como elementos muebles que aún formando parte del mobiliario urbano se encuentran, en la mayoría de los casos, en mal estado. Son escasos los ejemplos de actuaciones de rehabilitación y nuevos uso de estos espacios.

Las distintas Rutas que se plantean para visitar “el patrimonio industrial de la ciudad de Málaga”, vienen a descubrirnos, a propios y extraños, que nuestra ciudad alberga un volumen importante de edificios y actuaciones pertenecientes a esos 150 años de “progreso industrial” que registró nuestra ciudad.

 

La organización del espacio industrial en Málaga.

Al compás del intenso proceso industrializador malagueño registrado desde fechas tempranas de siglo XIX, nuestra ciudad crece, se articula en torno a la actividad fabril y portuaria plegándose a los intereses de las clases dominantes, burguesía mercantil y emprendedora. Esta nueva realidad, impregna a todo el tejido urbano y lo condiciona.

Las Rutas que proponemos hacer en  nuestra ciudad responden a los siguientes títulos:

Ruta 1. La Zona Obrera, oeste de la ciudad.

Ruta 2. La Málaga Burguesa. La Malagueta, el Parque y la Alameda.

Ruta 3. Málaga Artesana y Comercial. Centro histórico de la ciudad.

Ruta 4. Los Montes. Málaga manufacturera y Exportadora.

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