Industria Malagueña, S.A.

Además de auténtico hito en la historia de la industria textil española, la “Industria Malagueña” se convirtió muy pronto en uno de los símbolos más emblemáticos de la actividad económica de la ciudad de Málaga.

Construida en la zona del Jardín de la Abadía, detrás de la Ferrería de Heredia, en unos terrenos que habían sido hasta entonces un jardín de aclimatación de plantas exóticas, la fábrica se componía de tres edificios independientes organizados entorno a un patio en forma de corona rectangular.

En el que estaba situado a la derecha de la entrada, de tres plantas, se hallaba todo el equipamiento necesario para la fabricación de los tejidos de algodón: en la planta baja se instalaron los telares; en la primera las máquinas de cardar (el algodón que se almacenaban los tinglados del patio era subido esta planta por una rampa de madera), y en la segunda, las de hilar.

En el de la izquierda, también de tres pisos, se encontraban las dependencias dedicada a la fabricación de tejido de lino y cáñamo, y las del blanqueo de las telas. En la zona central del patio se levantaba un edificio aislado, al que se accedía por dos graderías laterales, en el que se hallaban las calderas y las máquinas de vapor que movían toda la maquinaria de la fábrica, además de los talleres de carpintería y de reparación de máquinas. En una sala construida sobre las calderas, a las que se subía por una doble escalinata en la fachada frontal, se efectuaban las operaciones de engomado.

A la entrada del recinto se encontraban las oficina y varias salas de marcado, clasificación y doblado de las telas. Por último el conjunto fabril se completaba con tinglados, que servían como almacenes, y con una pequeña fábrica de gas para el alumbrado de las instalaciónes. En el exterior, rodeando el conjunto fabril, se construyeron viviendas de tipo unifamiliar para los técnicos de la fábrica y corralones para los obreros, y, ya a principios del siglo XX en terreno cercano al establecimiento, se creó un centro de fermentación de cultivo de algodón.

La fábrica fue dotada, desde mismo momento de su apertura, en el año 1846, con las maquinarias más modernas: selfactinas para el hilado (una máquina inventada sólo un año antes), con un total de 7200 husos, 450 telares mecánicos; máquinas para cardar; máquinas para el blanqueo de las telas a base de cloro; máquinas de vapor que generaban una fuerza de 260 CV, etc. En 1850 consumía 690 toneladas de algodón en rama, que se importaba de EEUU en barcos de la propia empresa. Por su parte el lino y el cáñamo llegaban desde Dundee (Escocia) y el carbón mineral para las máquinas de vapor, de Inglaterra. Por estasfechas la fábrica daba trabajo a unas 900 personas.

La expansión de la empresa se refleja en el constante aumento de maquinaria: en 1862 disponía, entre otras, de 25 máquinas de hilado, 1940 husos, 774 telares para algodón y 249 para el lino; 95 cardas; 29 máquinas de entorchado; varias de engomado y apresto; cubas para el tinte; 6 máquina de vapor de doble cilindro una potencia total de 1100 caballos y 14 calderas. En esos un momentos importaba 1085 toneladas de algodón en rama y empleaba 2000 trabajadores, la mayoría de ellos mujeres.

Como se ha visto con anterioridad, para hacer frente a la crisis que vivió el sector algodonero a partir de 1885, los Larios procedieron a la renovación de parte del equipamiento destacando la incorporación de sistemas jacquard los telares para producir tejidos estampados. Finalmente tras el periodo de recuperación de los noventa, la empresa entra de nuevo en una crisis de la que, exceptuando el paréntesis de los años de la primera guerra mundial, ya no saldrá. Finalizada la coyuntura favorable de la guerra, mantiene una producción casi simbólica hasta su cierre en octubre de 1970, trabajando en sus últimos años con algodón procedente de Estados Unidos, de la India, de Jerez de la Frontera y de la Colonia de San Pedro de Alcántara, en donde se estaba cultivando desde 1912.

“Cien años de historia de las fábricas malagueñas (1830-1930)
Antonio Santiago Ramos
Isabel Bonilla Estébanez
Antonio Guzmán
Libros con acento andaluz
ISBN: 84-95012-80-4

Más información:

https://www.researchgate.net/profile/Jose_Jimenez-Quintero/publication/41882475_Industria_Malaguena_SA/links/02e7e53332a8d7244a000000.pdf

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